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Música Clásica y ópera de Classissima

Roberto Alagna

lunes 29 de agosto de 2016


E così dolce il suon della sua voce...

12 de junio

El primer Des Grieux de Robertissimo

E così dolce il suon della sua voce... Cuando Puccini puso el punto final en el pentagrama y transcribió la última nota de “Manon Lescaut” era consciente, y así lo ha asentado el paso inexorable del tiempo,  de que acababa de terminar una obra maestra. Extraordinaria y de una belleza y lirismo sin precedente. La primera de muchas que se irían sucediendo a lo largo de su carrera. Definir en palabras su “Manon Lescaut” es difícil porque la obra está repleta de todo lo imaginable y por imaginar. Pero si tengo que calificar “Manon Lescaut” en una palabra, sin embargo y contrariamente a lo anterior dicho, me es muy fácil: esta palabra es “perfecta”. Así de sencillo. Así de claro. No sobra ni una nota, ni un fragmento, ni una coma. Todo está mesurado con noble inteligencia y talento. Tanto que, aunque no existiera su fascinadora parte vocal, extraordinaria tanto para la voz de la soprano como para la del tenor, la ópera sería igualmente válida y genial. Puccini, predecesor de las bandas sonoras de las películas, absorbiendo al extremo la idea del leitmotive wagneriano, hace de su tercera ópera, su primer gran éxito. El maestro de Luca es único creando sentimientos y recreando ambientes con su adorable música. En ella y por orden de cómo nos la presenta, se adivina la frescura y el perfume de la juventud desenfadada, el cortejo fácil entre los jóvenes de la época, el estallido primero del amor en un cuerpo que aún no lo ha experimentado, la pasión, el temor, las formas sociales contenidas, la decepción, las risas alegres, pero también las burlas, la frivolidad de un ambiente dorado y frío, el deseo, la añoranza, la elegancia, de nuevo la pasión, las confesiones, la rendición de los amantes, el descubrimiento de la mentira, la ambición, el egoísmo, la tensión, la reflexión, el amor que se encuentra en las caricias y en los besos sinceros. Puccini además nos muestra el amor consumándose lentamente, el amor consumado y vuelto a consumar una vez más, el clímax del más absoluto placer carnal símil de un espectáculo de fuegos artificiales culminado con un estallido de cohetes multicolor que se desmayan en el cielo, el oleaje de las olas del mar que chocan contra la piedra del muelle, el desespero, la súplica, el desfile de la vergüenza, el jugarse la vida a una única carta por amor, el triunfo, la unión, la soledad, las rachas de viento del desierto que azotan los cuerpos moribundos, el abrasador beso de la sed encima de los labios, el no saber qué hacer, la vida como golpea a la gente, la confesión final, el amor llevado al extremo de la necesidad, el hielo glacial de la sombra de la muerte, los besos, y finalmente, el ocaso y la extenuación humana que sella la vida corta vida de su protagonista. Es como para quedarse sin aliento ante tanta perfección. Sólo Puccini, mi querido Puccini, es capaz de condensar todo esto en dos horas, y de hacerlo magistralmente. Devoción Sí. Lo confieso. Siento una especial devoción por esta ópera, una obra que siempre que la escucho, y por mucho que lo haya hecho ya a lo largo de toda una vida, jamás me cansa y siempre descubro en la orquesta, en las voces, en cada palabra, en cada acento cosas nuevas, porque Puccini nunca deja de sorprenderme. Devoción por Puccini, como decía por un lado, pero la verdad es que esta “Manon Lescaut” del MET neoyorquino también suscitaba para mí un especialísimo interés: Jonas Kaufmann se había caído del cartel tras otra de sus muchas cancelaciones, y asumía el role de Des Grieux otro de mis favoritos, el tenor francés Roberto Alagna. Si hubiera estado el mes de febrero en Nueva York hubiera agradecido y aplaudido el cambio. Desde el momento en que supe – porque así lo había leído en algún medio de comunicación- que Alagna tenía que hacer este personaje en el Liceu fue suficiente como para estimular – que dicho sea, ya lo estaba- mi curiosidad para escucharle en este nuevo cometido que, tal como decía en la entrevista que le realizó Deborah Voigt, había aprendido en tan solo dos semanas. Bravissimo Alagna, y gracias por hacerlo posible. Otra “Manon Lescaut” moderna Parece ser que a los directores de escena están faltos de ideas y ROBERT EYRE es uno más de ellos. No entiendo este afán por trasladar la obra al año 1941, modificar el vestuario y poner una y más dificultades a los cantantes obligándoles a cantar tirados en el suelo subiendo y bajando escaleras y sobreactuando demasiado. De todos modos, aunque como he dicho en muchas ocasiones no soy partidaria ni defensora de este tipo de montajes. Para mí Manon tiene que ir con su peluca y vestido abultado, aunque en esta ocasión tiene al menos la decencia de que la puesta en escena no molesta con detalles de excesiva connotación sexual gratuita – como se ha apreciado en otras producciones- lo que permite no desorientar al espectador ni distraerlo innecesariamente y deja que se concentre en la música. Quizás el cuarto acto, tan exigente y extenuante a nivel vocal es donde los intérpretes sufren más, sin apenas poder moverse y recostados en unos escalones – que están presentes en toda la producción – y en esta ocasión colocados en forma de “V” que dificultan su propia comodidad y movimiento. El vestuario es bonito y acorde, más o menos, con la época a la que se traspone la acción y permite lucir y dejar ver la extraordinaria y esbelta figura de la soprano letona Kristine Opolais y de un Roberto Alagna, maduro, cuyo ropaje le sienta como anillo al dedo y que aún aguanta y bien los primeros planos que la cámara le brinda. La orquesta del MET bajo la batuta de FABIO LUISI es adecuada y de calidad. Quizás para un director de su talla se esperaba algo más, más pasión, más nervio, más pulso que es lo que requiere esta maravillosa obra de Puccini. Imprimió un buen “Intermezzo” que hubiera preferido escuchar a telón tirado en lugar de que me mostraran a Alagna, y no porque me moleste ver a Alagna no, al contrario, que es un placer para mí, sino porque ese intermedio es tan absolutamente genial y descriptivo que no hace falta ver nada para ver, valga la redundancia- lo que Puccini nos está explicando. “Física” adecuada y suficiente aunque con poca química Desgraciadamente la cosa fue así. Y no se entiende. Dos cantantes relativamente jóvenes y los dos con figuras extraordinarias, que se mueven bien, que cantan bien, y que actúan bien. Dos personajes, Manon y Des Grieux a quien se supone enamorados. Y sin embargo la chispa de los amantes brilla por su exagerada ausencia, y es una lástima, puesto que ambos en sus respectivos papeles son creíbles. KRISTINE OPOLAIS que parece que esté abonada al role de Manon es una creíble Manon. Es guapa, tiene una figura extraordinaria que llena el escenario de belleza y de sensualidad, pero sin embargo su interpretación vocal tiene sus peros. Tiene una voz interesante, pero no sabe que son los pianos ni los ha frecuentado en su vida. Tampoco conoce el canto apasionado, ni el lirismo. Llega a las notas aunque en la zona alta se descentra musicalmente un poco rozando el grito. No me convence. Quizás su semblante ya da la sensación de entrada de frialdad y ésta no consigue superarla en ningún momento a lo largo de la obra, ni en su dos arias “In quelle trine morbide” ni en su “Sola, perduta, abandonatta” en el segundo y cuarto actos, respectivamente. Pero tampoco lo solventa en el apasionado dúo de amor con Alagna en el segundo acto. Esto, añadido a la poca química artística entre ambos, hace de su Manon una interpretación mucho más mejorable, sobre todo a nivel vocal, que encarrila por este camino en el cuarto acto. Tarde ya. Una lástima. Con un buen tipo no es suficiente para Manon Lescaut. Con ROBERTO ALAGNA sin embargo, y a pesar de que pasa más de uno y dos apuros a lo largo de la obra, la cosa cobra otro sentido. Interpreta, intenta que la poca química que hay entre ellos funcione. Lo intenta en el primero, y en el segundo. Insiste también en el tercero y en el cuarto, pero… Pero cuando por una de las partes no hay predisposición poco puede hacer el tenor para que aquello funcione químicamente hablando. “Físicamente” la cosa va viento en popa. Alagna afronta el Des Grieux con 52 años, una edad quizás algo tardía pero en plena madurez y en la que el instrumento del tenor francés, si bien sigue siendo uno de los más bellos de la actualidad, ha perdido un poco su brillo y frescura de antaño. Ello no le impide sin embargo sortear una partitura que a priori viene grande a su voz de tenor lírico. Pero su fraseo, su dicción, su pasión, su gusto innato en el canto y esas ganas que siempre pone cuando sale al escenario – y teniendo en cuenta la premura del estudio de la obra- le hacen merecedor de una gran lluvia de aplausos y una “standing ovation” por una gran parte de la platea neoyorquina. Roberto Alagna luce y pasea aún su gran voz por el escenario y pone toda la carne en el asador. Se la juega a cada nota y a cada compás. Más justo quizás, a mi modo de ver, en el primer y segundo actos. En cambio extraordinario en el tercero y sobretodo en el cuarto. Precisamente en este último es donde le he encontrado más relajado después de un tercero comprometedor y de un “Guardate, pazzo son guardate” bien ejecutado pero al extremo. Alagna es un extraordinario cantante y un actor muy creíble en el escenario. Y su Des Grieux, cuando haya podido madurarlo y estudiarlo con el debido tiempo, nos deleitará más aún. Bravo Robertissimo. No acabó de convencerme en el papel de Lescaut MASSIMO CAVALETTI una voz para nada atractiva y siempre al extremo, en cambio el Geronte de BRINDLEY SHERRATes irreprochable a nivel vocal. Si no fuera por… En conclusión una función que no pasará a la historia por ser una de las mejores Manon Lescaut que haya podido escuchar en mi vida, pero es de un alto grado aceptable, donde la presencia y la voz de Roberto Alagna me invitan, tentadoramente, a repetirla de nuevo.

E così dolce il suon della sua voce...

8 de mayo

Butterfly titiritera

Una que… no es muy ducha en el tema, y después de haber tenido diversos y múltiples problemas técnicos para poder ver esta nueva versión de “Madame Butterfly”, finalmente, casi un mes después de que se representara en el MET y se pasara por las pantallas de cine, por fin, he podido gozar de esta maravillosa ópera de Puccini. El aliciente principal recaía pues para mí, aunque breve su papel, en el tenor Roberto Alagna, una voz que sigo y que disfruto de ella ya desde que empezó su carrera, hace ya algunos añitos. La concepción de esta “Madame” está a caballo entre lo clásico y lo moderno. Respeta bastante el estilo japonés pero no cae en las tan raídas puestas en escena recargadas y antiguas a las que estamos acostumbrados que se den en esta ópera. Sustituye las caras pintadas de blanco por un maquillaje discreto nada exagerado. ¿Que la protagonista que canta la Cio-Cio-San no es japonesa? Pues no, no lo es y parece ser que esto no importa, y limpia su cara de exagerada pintura para que no parezca lo que no es. En este sentido, se agradece la naturalidad. Ya da ambiente el vestuario y el colorido. Y sobre todo la música surgida de la genialidad de Puccini, que sitúa tanto la obra que no es necesario emplear ningún recurso ni truco más para trasportar al espectador a Japón.   Muñecos en la Madame El director de escena ANTHONY MINGELLA introduce una nueva, y acertada idea, aunque a veces choca y resulta rara, y no es otra que hacer aparecer dos títeres en el escenario. Dos títeres y siempre japoneses, nunca americanos. Atención al matiz y al concepto que, en esta obra, los americanos tienen de los japoneses, y la triste verdad de esta idea se hace patente con el genial uso de este recurso teatral. Creo que era imposible reflejarlo de otra manera. Bravo por dicha personificación. Realmente, extraordinaria. La idea si se piensa y reflexiona es muy buena. El niño de Butterfly es títere de la historia de su madre, que a la vez, ella también lo ha sido de Pinkerton, su padre y amante fugaz de Butterfly. Ambos, aunados al concepto que Pinkerton tiene de Cio-Cio-San, que no es nada más que la semblanza a una muñeca, una “bambola”, un “giocattolo”, hacen cuadrar y sostener con firmeza la imaginación del regista que no empaña para nada el sentido de la obra, sino que la complementa y la secunda, y la vislumbra desde otra perspectiva completamente acertada y válida. Sin duda el efecto del niño-títere, desde la mitad de la platea del MET debe ser extraordinario porque seguro que ni se aprecian los tres titiriteros que dan vida al muñeco. Para ellos, el hijo de Butterfly es humano y se mueve como tal. Pero también para el resto, pues el efecto humano, es conmovedor. La verdad es que sorprende y mucho el fantástico movimiento del muñeco, que reacciona a las palabras de su madre, camina cual niño de tres años y sus encuentros y abrazos con Butterfly son enternecedores. Quizás lo único que se pueda reprochar al muñeco es que, no tiene ojos – ni azules americanos ni negros japoneses- y tampoco tiene pelo, ni rubio ni moreno. Pero ello sin duda es secundario en la narración. El público ya le pone imaginación. Aquí está la magia del teatro. Pero, además de todo esto, en verdad la escena deja también otros buenos detalles. Siguiendo con los muñecos, en el preludio del tercer acto envuelto por una romántica, fascinante y seductora música, Butterfly, muñeca inerte en manos de Pinkeron, es abandonada por el oficial de la marina americana. La muñeca Cio-Cio-San que, a la par que el niño, también parece cobrar vida de forma extraordinaria, acaricia a Pinkeron, le pone cara de tristeza, le abraza y toca su cara de forma tierna aunque éste le rechace. Pero sobretodo impacta el abandono final: Pinkerton y Cio-Cio-San se separan. Y se separan distanciados por la inmensidad de todo un mar entre ellos dos. A tal efecto, se extiende entre ambos una banda de tela de color azul que personifica el mar. Este mar desaparece en la distancia. Y en las distancia desaparecen también los cuerpos de la escena. Realmente algo original que me hizo venir a la mente, cuando vi la muñeca Cio-Cio-San, aquella maravillosa canción que entonaba Patty Bravo que llevaba por título “La bambola”: “Para ti yo soy, para ti yo soy solamente una bambola / con quien juegas tu, con quien juegas tu, solamente una bambola”. Cuadra y con creces la idea. La “bambola” de Pinkerton. Pero también hay dos detalles, escénicos que me llamaron bastante la atención: por un lado, me impactó que Butterfly, ya casada con Pinkerton, adopta por así decir las costumbres y religión americanas. “Benvenuto in casa americana” le dice a Sharpless en el segundo acto, pero, en el fondo, reconvertida a otra fe por voluntad propia, no deja de rezar – sin que Suziki la vea- a las almas japonesas de sus antepasados, aunque después lo niegue y quiera ser más americana que el propio presidente de los Estados Unidos. En el fondo, con detalles así, en esta producción me da la sensación de que Butterfly es consciente del engaño desde un primer momento, pero está tan enamorada de Pinkerton que, aunque esté destrozada por dentro, el escudo con el que se viste es tan poderoso que hace creer lo contrario a quien se le acerca. Por otro, un momento escénico que narra la historia haciendo un “flashback” que produce un efecto visual extraordinario. Nos encontramos al principio del segundo acto y Pinkerton sentado en una butaca besa a Butterfly que está arrodillada delante suyo. Se nos muestra la felicidad de la pareja, pero son los paneles móviles que a lo largo de toda la obra van creando ambiente y lugares, los que se llevan –literalmente- al oficial. Se ve como se besan y el panel que pasa delante del espectador, se lleva el beso y también hace desaparecer a Pinkerton. El efecto visual es…como decía extraordinario y genial. Pero no queda aquí. Se lleva a Pinkerton, y con ello la miseria llega y se posa en la morada de Butterfly. Los muebles desaparecen: mesas y sillas, y en su lugar, aflora la tristeza y la miseria. A parte queda la escenificación del dueto final del primer acto, que con los farolillos blancos da un guiño plateado a la luna que debería presidir esta escena. La idea es bonita, y vista – repito- desde mitad de la platea del grandioso MET, seguro que visualmente extasía todos los sentidos, principalmente el visual. La escena, oscura. La música que envuelve, idónea. Todo rezuma de un ambiente ideal. Las estrellas titilan en el cielo. Y las miradas de los espectadores concentradas en las vestiduras blancas de los cantantes. En la tele pierde un poco, más que nada porque en algunos fragmentos de este maravillo dueto, se destroza y se carga el ambiente romántico y el de corazones acelerados por las pulsaciones de una noche de amor, haciendo planos de lejos sin poder disfrutar de la interpretación artística de los protagonistas, que, viene a cuento decir, que la química y la chispa entre ambos, era absolutamente aterradora. Por favor, qué es un dueto de amor… Sra. Opolais y Sr. Alagna, ¡mirénse a la cara cuando canten! Tomen nota para la próxima. Muchas gracias. Puccini… a ratos La batuta del maestro KAREL MARK CHICHON no es ni de lejos la de Pappano – en la actualidad el mejor ejecutor de la música del maestro de Lucca- aunque cumplió con corrección en su dirección orquestal. Para mí faltó matiz, sutileza, fuerza. La orquesta no brillaba, para la ocasión lo suficiente, pero aunque discreta su interpretación, mantuvo, a su manera toda la vis dramática de la obra. El Pinkerton de ROBERTO ALAGNAtuvo un nivel excelente, aunque a ratos, vale decir. Un primer acto en que en sus dos intervenciones la voz sonaba excesivamente abierta y sin el brillo y redondez a los que me tiene acostumbrada su instrumento. Alagna es un tenor dotado de una voz bella y maravillosa. Si bien es cierto que ha afrontado, en los últimos años, un repertorio para nada adecuado a su voz y le ha alejado de aquellos roles más líricos en los cuales, continúa no teniendo rival. Pero Alagna, ducho en su arte, sabe sacar todos sus recursos y encantos y meterse a su público en el bolsillo. Sus momentos dulces y románticos, en los que su voz inunda el escenario neoyorquino, son realmente conmovedores. Sabe manejar a la perfección su voz, y haciendo gala de un fraseo extraordinario y arrebatador, Alagna se acomoda a la ópera escenas antes de empezar el dueto final del primer acto. Y allí es cuando pasea su instrumento en una tesitura más central en la que se siente más cómodo. Cómo pez en el agua. A pesar de algún pequeño desajuste, sobretodo en el dueto final del primer acto, Alagna, en la actualidad, no tiene rival en este papel, que hace suyo por méritos propios y por voz, haciéndome poner la carne de gallina a cada intervención suya. Pero también por imagen, pues la credibilidad como personaje es absoluta y Alagna, a pesar de sus entrados cincuenta y… sigue aun maravillando por su esbelta y agraciada figura encima del escenario. Y ello, se agradece. DWUAYNNE CROFT fue el encargado de dar vida al cónsul Sharpless. La voz, sin duda, no es la que era y ha perdido el frescor de antaño, pero su timbre, en algún momento fatigado, continúa siendo agradable al oído. Escénicamente estuvo correcto. Me encantó la Suziki de MARIA ZIFCHAK que estuvo excelentemente interpretada a nivel escénico, aunque no tanto a nivel vocal y cumpliendo en sus respectivos papeles TONY STEVENSON como Goro y YUNPENG WANGcomo Yamadori. Más discreto, pero, el Bonzo de STEFAN SZKAFAROWSKY. Cuando Butterfly no es Butterfly… Ya desde la primera escena, cuando Cio-Cio-San irrumpe en el escenario, nos damos cuenta de que KRISTINE OPOLAIS en ningún momento de la obra es Butterfly. No tiene nada de frágil mariposa, de inocente muchacha, y la manera en cómo enfoca interiormente el role, impiden ver la evolución psicológica del personaje en cuestión – tan importante en esta ópera- y que tiene que ir de la tierna inocencia, de la ilusión de la primera noche de amor al desenlace final. Todo ello, pasando por la mentira encubierta, la reacción de una mujer enamorada que se siente engañada y traicionada, y que además ha sido madre, hecho que fortalece a cualquiera, hasta el declive final, hasta la apertura de sus ojos y mente hacia lo irremediable, la consabida y consciente pérdida del honor que le llevará, sin remedio, al suicidio. A la muerte. “Con onor muore qui non può serbar vita con onore” reza sabiamente el libreto. A nivel vocal la voz es suficiente. Llega a las notas y su canto no denota sufrimiento, pero se olvida siempre del matiz, de la sutilidad que requieren sus intervenciones, sobre todo en el primer acto. La sumisión a veces, brilla por su ausencia, al igual que la ilusión y la alegría ante una boda que, cree, real. Bien es comprensible que el personaje no exteriorice a raudales sus sentimientos, pero, sí se agradecería al menos el intento. Opolais afronta una Butterfly siempre seria. Enfadada. En su rostro no se trasluce ni una pizca de relajación. Su semblante siempre frío y distante, que sí, en cierta manera cuadra con el segundo acto – a pesar de que introduce alguna monería propia de la tierna edad de la protagonista cuando la música se lo permite. Sin embargo, no me vale para un primero. Es una Butterfly que no te la crees como personaje. Le hubieran bastado pequeños gestos, pequeñas sutilezas escénicas para aproximarse a un role en el que, vocalmente está francamente bien si introdujera algún piano o algún matiz más. Era más creíble, a nivel escénico, la muñeca Cio-Cio-San del preludio del tercer acto que ella misma. Nadie niega la espectacularidad de Opolais, como mujer, encima del escenario, pero en este caso su belleza letona juega en su contra. Una pena que, un papel tan profundamente sensible, no llegue a emocionar ni un ápice de mi cuerpo. Creo que Opolais sería una buena y notable Tosca, pero, Butterfly, escénicamente, jamás. Su “Un vel dì…” aunque bien acometido no acabó de convencerme, al igual que su “Tu, tu, piccolo iddio…”, sí, ambos bien cantados, y si se me apura, bastante bien fraseados, pero, con esto no es suficiente para despertar los sentidos al oyente. Siempre he dicho que una Butterfly que no es capaz de hacerte poner la carne de gallina en estos dos fragmentos, es porque, tristemente, no es Butterfly. Y en estos casos… a otra cosa, mariposa. Y nunca mejor dicho. Entre muñecos anda el juego Sin duda, el niño y la “bambola” Butterfly fueron y se erigieron, en dos más de los protagonistas. Por sus movimientos que rayaban la veracidad dando vida a sus inertes cuerpos con una expresión justa, equilibrada y sensacional. Vamos, que el niño de Cio-Cio-San se hacía querer a pesar de ser un títere… un títere lleno de la expresividad que, desafortunadamente, le faltó a su madre.




Ópera Perú

12 de abril

Estrellas de la lírica en Lima

© LA OperaTres de los mas grandes cantantes de hoy llegan a Lima para históricas presentaciones. Por Gonzalo Tello (Ópera Perú) Es usual que nuestra región reciba a los mas importantes cantantes líricos de nuestros días y estos no pasen por Lima. Hace solo unos días el tenor Roberto Alagna ha deslumbrado a la capital colombiana, así como otros grandes programan recitales o conciertos en tour por nuestro continente habitualmente. Y digo vigentes, ya que en nuestro país pasa una cosa curiosa, y es que las grandes estrellas líricas de hoy suelen saltarnos, únicamente por desinterés de las productoras locales en traerlos. En Perú lo que ha funcionado es traer leyendas de otras épocas, no necesariamente con las condiciones vocales óptimas.Sigue a Ópera Perú en Facebook y Twitter.Este panorama está por cambiar ese año, pues ya se anunció que tres de las grandes figuras líricas de hoy llegarán por primera vez a nuestro país para dar recitales que apuntan a ser memorables. DiDonato ganó el Grammy por la grabación del recital que dió con Antonio Pappano en Wigmore Hall © Simon Jay PriceJoyce DiDonato es hoy considerada como la mezzosoprano mas importante del mundo, no solo por su versátil voz, ideal para roles desde el barroco hasta repertorio contemporáneo, sino también por un carisma y cercanía al público como pocas. Sus mayores éxitos los hemos podido ver en Lima a través de las transmisiones en vivo desde el Met. DiDonato ya ha pasado tres veces por Sudamérica llenando teatro y será la primera vez en que nos muestre un repertorio amplio, pasando por el barroco, bel canto rossiniano, música francesa y canciones americanas, este 23 de abril, gracias a IXLO Producciones. © Jacob BlickenstaffLa conocida como “rompecorazones americana” y considerada la última diva, la soprano Renée Fleming, finalmente pasará por nuestro país, gracias también a IXLO Producciones. Sin duda es una de las grandes voces de los últimos 20 años que ha deslumbrado en un amplio repertorio, desde las grandes heroínas de Händel, pasando por las reinas del bel canto y hasta las grandes musas de Strauss. Ella igualmente presentará un recital con un repertorio exquisito, el 25 de junio. © Julian HargreavesEl hoy considerado “mejor tenor del mundo” y alabado de manera inusual por la crítica mundial, Jonas Kaufmann, iniciará en agosto su primera gira sudamericana y Lima tiene el privilegio de ser una de sus paradas. Kaufmann ha sorprendido al mundo con una timbre viril y profundo, y una entrega dramática que lo han vuelto el cantante mas disputado de las salas de ópera de hoy. A pesar de recientes cancelaciones debido a enfermedad y a un período de vacaciones, retoma su agenda con fuerza. Kaufmann llegará al Colón de Buenos Aires a ofrecer arias wagnerianas junto a Daniel Barenboim y la Orquesta del Diván, llegando a Lima el 12 de agosto, gracias a TQ Producciones. Estos tres históricos eventos tendrán en común la misma sede: El Gran Teatro Nacional, escenario ideal para estos titanes de la música.

Ópera Perú

14 de marzo

Jacques Lacombe: "Rossini es como el cristal"

© NJSO Por Gonzalo Tello (Ópera Perú)La novena edición del Festival Internacional de Ópera "Alejandro Granda" mantiene la valla alta en lo que a talento artístico se refiere. Aunque esta edición no trae producciones completas de ópera, viene con dos contundentes galas líricas, una dedicada a lo mejor de Gioacchino Rossini, y una gala de los grandes compositores italianos.El plato fuerte de esta edición llega con el director musical canadiense Jacques Lacombe, experimentado y sensible músico requerido en los principales teatros de Norteamérica y Europa. La única vez que vi dirigir a Lacombe fue en el Met en 2004, cuando dirigió el "Werther" de Massenet, reemplazando a Michel Plasson. El elenco estaba integrado nada menos que por Roberto Alagna, Vesselina Kasarova y Paul Plishka. Director titular de la Sinfónica de Trois-Rivières de Canadá y recientemente nombrado titular de Ópera de Bonn, Dirigirá importantes títulos operísticos clásicos y contemporáneos en Europa, entre ellos "Peter Grimes" con José Cura, y una nueva producción en Montecarlo de "Los cuentos de Hoffmann" de Offenbach, con Juan Diego Flórez debutando el rol protagónico.Sigue a Ópera Perú en Facebook y Twitter.Hoy Lacombe pisa Sudamérica por primera vez y con mucha ilusión por lograr un excelente resultado en las dos galas en que dirigirá a cuatro jóvenes solistas, el Coro Nacional y la Orquesta del Festival Granda.¿Cómo espera su primera experiencia en Perú?Es interesante descubrir un nuevo país, no solo artísticamente sino la vida en general. Es mi primera vez en Sudamérica. Conocí a Ernesto Palacio hace unos dos años, pues dirigí a Juan Diego Flórez en unas funciones de "La favorite" de Donizetti en Europa. Ya que trabajaré de nuevo con el en su debut en "Werther" en Champs Elysées, Palacio me habló de venir. Es interesante descubrir nuevos músicos. El Coro Nacional que interpretará el Stabat Mater es bastante bueno, y Ernesto conoce muy bien a los cantantes, así que tenemos un excelente cuarteto de jóvenes de bellas voces en el inicio de sus carreras. Para mi es refrescante trabajar con ellos así que lo disfruto.¿Qué nos puede decir desde la perspectiva del director del Stabat Mater de Rossini? Quizá no sea una de sus obras mas reconocidas o interpretadas siendo de un Rossini maduro, y una obra sacra.Es una obra muy interesante y original. Muestra a través de sus diez movimientos un gran sentido de unidad y la calidad de la inspiración típica en Rossini, la cual es formidable. Sus escenas, duetos y solos suenan a sus óperas serias, pero además en las escenas del coro muestra una música muy seria y profunda, especialmente en los números acapela. Hay bellos momentos en que sentimos que que hay algo muy especial que Rossini trataba de decir aquí. El último número es una fuga, es una pieza musical muy compleja, y creo que Rossini quería probar que podía componer música mucho mas elaborada. Con eso en mente, podemos percibir todas las cualidades de este compositor. El estaba en París, en una época en que dejó de escribir óperas, así que sentía mucha libertad para trabajar en la obra y expresar lo que realmente quería.© NJSOLuego en la primera gala, tendrá que dirigir las oberturas y arias mas populares de Rossini. Estas pueden sonar fáciles, pero ¿Cuál es la dificultad de interpretarlas y de qué manera puede darles un sentido personal y especial?Al inicio de mi carrera, hace unos 30 años, no entendía muy bien el estilo del Bel Canto, para ser sincero. Como dices, puede sonar fácil, son composiciones con ritmo al estilo de Donizetti o el joven Verdi, pero luego entendí que en este estilo de composición hay un increíble espectro de posibilidades para expresar el drama en la música, por ende. El ritmo es diferente de acuerdo a la dinámica o la articulación, así que hay muchos parámetros en que el director puede trabajar para expresar la música. Otra cosa es, especialmente con las piezas mas famosas, cuando estoy en el podio puedo tratar de recrear una sensación de frescura y novedad. No cambio las notas por supuesto, pero trato de que suene como si fuera la primera vez. Cuando los músicos conocen muy bien estas piezas, tienen esa flexibilidad para interpretarlas de diversas formas, con cierto rubato por ahí o acelerando por allá por ejemplo. Al mismo tiempo pienso que esta música es tan complicada como la de Mozart, es como cristal, muy clara y expuesta, por lo que hay que ser muy preciso con ella.Luego viene una Gala Lírica Italiana con piezas de otros compositoresEs un programa de arias que Ernesto decidió con los solistas. Los solistas presentarán un gran espectro de la lírica italiana de autores como Donizetti, Bellini, Verdi y Puccini, pienso que son los mejores compositores en saber escribir para la voz humana. Especialmente Puccini, quien es un compositor con que me gusta mucho trabajar, y del cual dirigiré varias de sus óperas próximamente cuando inicie mi nuevo cargo como director musical en la Ópera de Bonn, y también en Covent Garden. Hay piezas también de "La forza del destino" por ejemplo, y piezas menos frecuentes. Es un gran espectro de 60 años de obras italianas.Hablando del próximo "Werther" que va a dirigir en París, en lo que será el debut en los roles principales de dos de los mas importantes cantantes de hoy, Juan Diego Flórez y Joyce DiDonato, ¿Cuánto tiempo necesita para preparar esta obra, considerando que es una versión en concierto de una ópera que conoce muy bien?Será algo muy rápido, una sola función el 9 de abril. He dirigido "Werther" muchas veces pero la última vez fue hace casi 10 años en Vancouver, y antes de hacerla en Europa la dirigí en mi debut en el Met con Roberto Alagna.  Tendremos cuatro días de ensayo con la orquesta, y algunos días al piano con los solistas e incluso con el coro de niños. Será con la Orchestra National de France, una de las mejores de Francia. Aunque no son una orquesta de ópera, ellos deben saber muy bien este tipo de repertorio. Para mi Massenet es como el Puccini francés, pues hay muchas similitudes en la escritura orquestal y será interesante trabajar con Juan Diego quien hará su primer Werther y con Joyce quien hará su primera Charlotte. Espero compartir mi conocimiento sobre la pieza y absorber lo que ellos van a ofrecer, pues son nuevas voces en este tipo de repertorio. Conozco todas las formas como puede interpretarse y además amo la historia. Es para mi la mejor de Massenet, por sus personajes complejos maravillosos y la estructura del drama. Cuando Goethe escribió el libro el impacto fue tremendo, incluso gente se suicidaba por la fuerza del drama, como el personaje. es una historia poderosa. Felizmente nadie lo va a hacer luego de escuchar la ópera (ríe). Festival Internacional de Ópera "Alejandro Granda". 14, 16 y 19 de marzo, Gran Teatro Nacional. Entradas a la venta en Teleticket. Mas información en www.festivalgranda.com



Ópera Perú

22 de septiembre

Nueva temporada de Met Opera en cines

© Kristian Schuller / Met Opera(Ópera Perú) Desde este 3 de octubre se inicia la nueva temporada de transmisiones en vivo desde The Metropolitan Opera a cines de mas de 70 países, y que llega a Lima gracias a Radio Filarmonía y UVK Multicines.Esta es la décima temporada de transmisiones a nivel mundial de este teatro, y la octava que veremos en nuestro país. Promete ser especial pues trae una programación variada y muy interesante.Sigue a Ópera Perú en Facebook y Twitter.Serán en total 10 transmisiones en vivo y una en diferido por navidades. Esta será la versión reducida en inglés de "La flauta mágica" de Mozart,  que fue la primera transmisión de este programa que fue transmitida a cines de EEUU y Canadá en diciembre del 2006. Esta fue una extraordinaria producción de Julie Taymor, espectacular que se luce muy bien en las cámaras.Nueva producción de Otello de Bartlett Sher. © Ken Howard/Metropolitan Opera.Esta temporada es una de las mas interesantes en varios años, por la variedad de títulos y lo interesante de los repartos. Veremos nuevas producciones de "Otello" a cargo de Bartlett Sher, con Alexandrs Antonenko y Sonya Yoncheva, dirigidos por Yannick Nézet-Séguin; "Lulu", la obra maestra de Alban Berg, dirigida por WIlliam Kentridge y protagonizada por Marlis Petersen; "Les Pêcheurs de Perles" de Georges Bizet vuelve al Met al cabo de un siglo, protagonizada por Diana Damrau, Matthew Polenzani y Mariusz Kwiecien, en una producción de Penny Woolcock; Richard Eyre dirige a la pareja del momento, Jonas Kaufmann y Kristine Opolais, en una nueva producción de "Manon Lescaut" de Puccini; David McVicar completa la Trilogía Tudor de Donizetti, con el estreno absoluto en el Met de "Roberto Devereux" protagonizada por Sondra Radvanovsky, Matthew Polenzani, Elīna Garanča y Mariusz Kwiecien; y la producción póstuma de Patrice Chéreau de "Elektra" de Richard Strauss, llega con la fuerza de Nina Stemme, Adrianne Pieczonka y Waltraud Meier, dirigidas por Essa-Pekka Salonen.Entre las clásicas producciones habrán atractivos elencos. Veremos "Tannhäuser" de Wagner, con un gran reparto encabezado por Johan Botha y Eva-Maria Westbroek, dirigidos por James Levine; "Il trovatore" de Verdi en una impactante producción de David McVicar, con Anna Netrebko debutando el rol de Leonora en el Met, y Dmitri Hvorostovsky, quien regresa a los escenarios luego de tratamientos por un tumor cerebral. "Turandot" de Puccini vuelve en la clásica y brillante producción de Franco Zeffirelli, esta vez con la gran Nina Stemme, una de las voces dramáticas mas importantes de los últimos años. Una de los grandes éxitos de los últimos tiempos en el Met, la producción de Anthony Minghella de "Madama Butterfly" de Puccini, llega con Kristine Opolais y Roberto Alagna. La temporada se inicia el próximo 3 de octubre. Ya se inició la pre-venta para adquirir las entradas tanto para las funciones en vivo como en diferido. Esta pre-venta es para los socios de los círculos de apoyo de Radio Filarmonía. La venta al público en general se iniciará este miércoles 23 a partir de las 3 pm. en la boletería de UVK Multicines Larcomar.MET LIVE IN HDTEMPORADA 2015 - 2016© Ken Howard/Metropolitan OperaGiuseppe Verdi: IL TROVATOREProducción de David McVicarSábado 3 octubre 2015 (en vivo), 11:55 amEn diferido: lunes 5 octubre, 7:00 pm / sábado 10 octubre, 11:30 am.Duración: 3:07 horasDirector: Marco Armiliato Leonora: Anna Netrebko  Azucena: Dolora Zajick  Manrico: Yonghoon Lee  Conde de Luna: Dmitri Hvorostovsky Ferrando: Štefan Kocán© Ken Howard/Metropolitan OperaGiuseppe Verdi: OTELLO  Nueva producción de Bartlett SherSábado 17 octubre 2015 (en vivo), 11:55 am.En diferido: lunes 19 y miércoles 21 octubre, 7:00 pm.Duración: 3:27 horasDirector: Yannick Nézet-Séguin Otello: Aleksandrs Antonenko  Desdémona: Sonya Yoncheva  Cassio: Dimitri Pittas   Iago: Željko Lučić   Ludovico: Günther Gröissbock© Marty Sohl/Metropolitan OperaRichard Wagner: TANNHÁUSERProducción de Otto SchenkSábado 31 de octubre  (en vivo), 11:00 am.En diferido: Miércoles 4 de noviembre, 7:00 pm.Duración: 4:31 horasDirector: James Levine Tannhäuser: Johan Botha   Elisabeth: Eva-Maria Westbroek   Venus: Michelle DeYoung  Wolfram: Peter Mattei  Landgraf Hermann: Günther Gröissbock © Meg Duffy/Metropolitan OperaAlban Berg: LULUNueva producción de William KentridgeSábado 21 de noviembre (en vivo), 12:30 pm.En diferido: Miércoles 25 de noviembre, 7:00 pm.Duración: 4:27 horasDirector: James Levine Lulu: Marlis Petersen   Condesa Geschwitz: Susan Graham  Alwa: Daniel Brenna   Painter/Negro: Paul Groves Dr. Schoen/Jack el destripador: Johan Reuter© Beth Bergman/Metropolitan OperaWolfgang Amadeus Mozart: THE MAGIC FLUTEProducción de Julie Taymor, grabada en 2006.Sábado 12 diciembre, 12:55 pm. Lunes 14 y miércoles 16 de diciembre, 7:00 pmDuración: 2:00 horasDirector: James Levine Pamino: Matthew Polenzani Papageno: Nathan Gunn Pamina: Ying Huang Reina de la Noche: Erika Miklosa Sarastro: René Pape© Kristian Schuller/Metropolitan Opera.Georges Bizet: LOS PESCADORES DE PERLAS  Nueva producción de Penny WoolcockSábado 16 enero 2015 (en vivo), 12:55 pm.En diferido: lunes 18 y miércoles 20 enero, 7:00 pm.Duración: 2:54 horasDirector: Gianandrea Noseda Leïla: Diana Damrau  Nadir: Matthew Polenzani Zurga: Marius Kwiecien Nourabad: Nicolas Testé© Marty Sohl/Metropolitan Opera.Giacomo Puccini: TURANDOTProducción de Franco ZeffirelliSábado 30 enero (en vivo). 12:55 pm.En diferido: lunes 2 y miércoles 4 de febrero, 7:00 pm.Duración: 3:35 horasDirector: Paolo Carignani Turandot: Nina Stemme Liù: Anita Hartig Calàf: Marco Berti  Timur: Alexander Tsymbaliuk© Kristian Schuller/Metropolitan Opera.Giacomo Puccini: MANON LESCAUTNueva producción de Richard EyreSábado 5 marzo (en vivo), 12:55 pm. En diferido: lunes 7 y miércoles 9 marzo, 7:00 pm.Duración: 3:33 horasDirector: Fabio Luisi Manon Lescaut: Kristine Opolais  Des Grieux: Jonas Kaufmann  Lescaut: Massimo Cavaletti  Geronte: Brindley Sherratt © Marty Sohl/Metropolitan Opera.Giacomo Puccini: MADAMA BUTTERFLYProducción de Anthony MinghellaSábado 2 abril  (en vivo), 11:55 am. En diferido: lunes 4 y miércoles 6 abril, 7:00 pm.Duración: 3:48 horasDirector: Karel Marc Chichon Cio-Cio-San: Kristine Opolais  Suzuki: Maria Zifchak  Pinkerton: Roberto Alagna  Sharpless: Dwayne Croft © Kristian Schuller/Metropolitan Opera.Gaetano Donizetti: ROBERTO DEVEREUXEstreno en el Met. Producción de David McVicarSábado 16 abril  (en vivo), 11:30 am. En diferido: lunes 18 y miércoles 20 abril, 7:00 pm.Duración: 3:11 horasDirector: Maurizio Benini Elisabetta: Sondra Radvanovsky  Sara: Elïna Garanča  Roberto Deveureux: Matthew Polenzani  Duque de Nottingham: Marius Kwiecien © Kristian Schuller/Metropolitan Opera.Richard Strauss: ELEKTRANueva producción de Patrice ChéreauSábado 30 abril  (en vivo), 11:55 am. En diferido: Miércoles 4 mayo, 7:00 pm y sábado 7 mayo, 11:30 am.Duración: 2:10 horasDirector: Esa-Pekka Salonen Elektra: Nina Stemme  Crisótemis: Adrianne Pieczonka  Clitemnestra: Waltraud Meier  Egisto: Burkhard Elrich  Orestes: Eris Owens.

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